lunes, 18 de julio de 2011

ESTUDIANTES EXONERADOS DEL EXAMEN FINAL LET 011 SEC. 31

ESTUDIANTES
CALIFICACION
OBSERVACION
SCARLEN MENDEZ
91

LUISA A. OVIEDO
95

CAROLYN A. CARVAJAL
90

ERIKA M. SOSA
92

MARY ELENA GOMEZ
90

SHAMILA TAKESHY REYNOSO
94

CRISTIAM A SANTIN
90

YENDERSON ANT. GENAO
90

WILSON S. BRITO
91

MARIA J VALDEZ M
90

LINETTE CADEC
90

ARNARDO A HENRIQUEZ
92

ESEQUIER MEJIA
90

JORGE LUIS MATEO
90

JAIME PENA FLORIAN
90

ANDRES  R JIMENEZ S
91




ESTUDIANTES EXONERADOS DEL EXAMEN FINAL LET 011 SEC. 32

ESTUDIANTES
CALIFICACION
OBSERVACION
ANABEL DE LOS SANTOS A.
90

ANGELA CONCEPCION C.
91

YAHANNA REYES SANTANA
90

ANGEL MIGUEL PEREZ
90

OLANYI CARREÑO MERCEDES
92

JOUSEPH AYBAR
93

jueves, 14 de julio de 2011

EXAMEN PARCIAL DE LET 011, SEC. 32

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE SANTO DOMINGO
UASD

EXAMEN PARCIAL DE LET 011, SEC. 32

GUÍA DE ANÁLISIS
“TIERRA DE COCODRILOS”


A.- ANÁLISIS DE LA OBRA

I.- TÍTULO

a)    ¿Qué relación guarda el título con el contenido de la obra? Explique con sus palabras.
b)    ¿En qué piensas cuando lee el título del libro? Argumenta tu respuesta.

II.- ESTRUCTURA DE LA OBRA

a)    ¿Cuáles partes componen el libro? Escriba el título de cada una.
b)    ¿Cuántos Cuentos componen el libro? Escriba los títulos.


III.-  TEMA

a)    Seleccione cinco cuentos y diga de qué tratan. Cite algunos fragmentos de los referidos cuentos. (Poner las páginas de donde extrajo las citas)


IV.-  PERSONAJES

a)    En los cuentos seleccionados más arriba, identifica los personajes y clasifícalos en Principales y Secundarios.
b)    ¿Con cuales de los personajes de los cuentos seleccionados te identificas? ¿Por qué?

V.- VALORACIÓN PERSONAL

a)    ¿Cómo valora el libro de cuentos? Explique el porqué.
b)    ¿Cuál cuento te gustó más? ¿Por qué?
c)    ¿Cuál te gustó menos? ¿Por qué?
d)    ¿Cuáles son tus recomendaciones para el autor?


B.- ASPECTOS TEMÁTICOS

I.- Aplicación del PAL

a)    De los cuentos seleccionados, identifica las palabras que tienen la letra inicial escrita en mayúscula. Explique las reglas cada caso.
b)    Selecciona dos cuentos del libro, léelo y elige las palabras que tengan b/v/w, x/s/c/z, g/j, m/n, ll/y rr/r y la k/q. Explica el uso de cada una en las palabras seleccionadas

EXAMEN PARCIAL DE LET 011, SEC. 31

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE SANTO DOMINGO
UASD

EXAMEN PARCIAL DE LET 011, SEC. 31

GUÍA DE ANÁLISIS
“SUSPIRO DE LA PIEL”


A.- ANÁLISIS DE LA OBRA

I.- TÍTULO

a)    ¿Qué relación guarda el título con el contenido de la obra? Explique con sus palabras.
b)    ¿En qué piensas cuando lee el título del poemario? Argumenta tu respuesta.

II.- ESTRUCTURA DE LA OBRA POÉTICA

a)    ¿Cuáles partes componen el libro? Escriba el título de cada una.
b)    ¿Cuántos poemas componen el libro? Escriba los títulos.


III.-  TEMA

a)    Seleccione cinco poemas y diga de qué tratan, citando los versos que hablen del tema tratado en cada poema. (Poner las páginas de donde extrajo las citas)


IV.-  VALORACIÓN PERSONAL DEL POEMARIO

a)    ¿Cómo valora el libro de poemas “Suspiro de la piel”? Explique el porqué.
b)    ¿Cuál poema te gustó más? ¿Por qué?
c)    ¿Cuál te gustó menos? ¿Por qué?
d)    ¿Cuáles son tus recomendaciones para el autor?


B.- ASPECTOS TEMÁTICOS

I.- Aplicación del PAL

a)    Lee el poema: “Entre sábanas blancas y azules”, y seleccione las palabras que tienen la letra inicial escrita en mayúscula. Explique las reglas cada caso.
b)    Selecciona del poema “Fases” (pág. 47), léelo y elige las palabras que tengan b/v/w, x/s/c/z, g/j, m/n, ll/y rr/r y la k/q. Explica las reglas el uso.


martes, 21 de junio de 2011

¿POR QUÉ DE MIS DEMONIOS AZULES?

Bergson Rosario
De niño, fui imbricándome en el mundo azul de los sueños. A cada instante quise reconstruirme a mi mismo a la fuerza. Nunca me pasó por la mente pensar que todo pensamiento es una brecha hacia mí mismo.

La vida fue pasando paulatina. hoy a casi medio siglo de distancia temporal entre los sueños de mi infancia y la soledad diurna de mi presente milenario me recorro palmo a palmo cada uno de los vericuetos de mi piel buscándome, sin más resultado que el que siempre logro: ninguno. 

Tal vez si le pregunto por mi suerte a la vida, esta no tenga la respuesta que ansío escuchar de los labios del universo. Por eso a veces pienso que esto se constituye no más que en un perder el tiempo, que tan poco me queda, según los rigores de la vida. El tránsito mío hacia la muerte es más breve que la infinidad de la muerte misma. ¡Y yo tan sumiso, tan despejado de los rigores externos de los sarcófagos ungidos de deseos y sueños inmaculados!

Les confieso, que a veces envidio la postura del Marqués de Sade en su Francia antigua, su forma de vida, libre de los prejuicios sociales de la época cruel y cáutica que le tocó como escenario de su vida.

Tal parece que la consumación de la vida en Francia era harto difícil el llegar a ser, en violación de los preceptos de los antiguos filósofos griegos que propugnaban de que las cosas no eran sino que iban siendo y dejando de ser en tiempo relativamente uniforme, o sino, veamos la crucialidad de la existencia, por no volver a llamarle vida o manera de vivir; de los nombrados poetas del mal, por la concepción que tenían de la vida.

Leerse a Baudelaire, es encontrarse con los reflejos mas fieles de la deshumanidad. Lo mismo pudieramos decir de  Issidore Ducasse, Conde de Lautréamont, Arthur Rimbaud, Paul Verlaine, Stéphane Mallarmé y Paul Valéry. Fueron los exageradamente desgraciados y nunca, hasta después de su desaparición física, fueron reconocidos como los grandes arcos iris para la posteridad.

Por lo menos, no me quejo ni llego a tanto. La humanidad esta repleta de seres que como ellos, no como yo, que circulan sin ser la notoriedad del momento y luego, sin pedirlo ni necesitarlo, son convertidos en ráfagas de luz que nos ciega a todos los que abrevamos en sus aguas sulfatadas.

Léeme las concavidades que poseo y sabrás de la eternidad de los sueños y la desaparición de las especies en la fauna literaria.

lunes, 30 de mayo de 2011

VÍCTOR VILLEGAS[1]


(Homenaje póstumo)


Por Bergson Rosario

¿Quién iba a decirle a Da. María Ugarte que de su sección periodística (Colaboración escolar) publicada en el “El Caribe” en la década de los años cuarenta, serviría  como el primer anillo del hueco cavernoso que conduciría a una naciente promoción o movimiento de jóvenes escritores hacia los escaños más elevados del Parnaso nacional? ¿Quién pudo haber afirmado que en estos imberbes escolares del Nivel Medio, en ese momento Escuela Normales para varones, saldrían luego los titanes que enarbolaran la tea  de fuego frío del verbo poético hacia la cima imperecedera de los vientos huracanados de la poesía dominicana? ¿Quién lo hubiera dicho? ¿Quién, sino el tiempo?

Según el poeta Lugo Hernández Rueda, en su obra “La Generación del 48 en la Literatura Dominicana”, página 21, “el 14 de abril del año 1948, había nacido el Diario El Caribe,…” un acontecimiento que trajo consigo el alumbramiento de lo que posteriormente se conocerá como “La Generación del 48”. Con el citado periódico surge una nueva estética en el contexto literario nacional cuya voz se elevará tanto que supeditará la cabeza del trujillato atroz. Otro órgano de difusión cultural que brindó su regazo a los incipientes poetas fue los Cuadernos Dominicanos de Cultura. Para algunos críticos, esta generación constituye la continuidad de los resultados estéticos del Postumismo, pasando de soslayo la Poesía  Sorprendida (1943-1947). Por su poética, los cuarentiochistas aportaron como rebeldes ovejitas, el léxico dominicanizado llevado en su macuto la tórtola, el cacto  y la guazábara, el Sur y el Norte en su sociolecto; en fin, la poesía comenzó a vibrar bajos los efectos del tambor tañido por manos dominicanas. Cabe recordar a esta generación histórica que la Generación del 48  pulió sus más excelsos trabajos poéticos bajo la oscuridad nocturna que significó para los dominicanos la Era de Trujillo. En muchas ocasiones, estos poetas tuvieron que escribir sus poemas amparado en los subterfugios del símbolo para evadir la tenaz persecución; ser apresados y laceradas sus voces inmisericordes con la oprobiosa palanca del crimen. Sin embargo, y pese a todas las vicisitudes llevaron los acordes de su canción más allá de los rayos solares para gritar a los espacios ventosos, la rabia que los arrastraba por las profundidades de aquel mar tortuosos de indolencia estatal. La colectividad constituyó para estos jóvenes, a la fecha, todas las manifestaciones del arte dominicano, según reza uno de los objetivos del grupo literario.

Nombre tan rimbombantes como los de: Valera Benítez, Ramón Cifré Navarro, Máximo Abilés Blonda, Rafael Lara Cintrón, Alberto Peña Lebrón, Víctor Villegas, Luis Alfredo Torres, Abelardo Vicioso, Lupo Hernández Rueda, Abel Fernández Mejía, Juan Carlos Jiménez, serán eternas luminarias que enfocaran el firmamento de nuestra poesía nacional.

¡Muchas gracias! Muchas gracias por permitir contextualizar, dentro de un marco generacional a este grupo de audaces poetas. Lo hago porque, para mí, estudiar un escritor ensayista, novelista, poeta o dramaturgo, es pertinente que entendamos su pertenencia a una época a la que debemos  recurrir para conocerlo intestinamente.

Por otra parte, permítanme señores, invitar a este contorno a unos de los poetas responsables  de que la Generación del 48 fuera lo que fue y seguirá siendo en los escondrijos de nuestras letras dominicanas. Su vínculo con la literatura se inicia en la primavera de su existencia con la creación de asociaciones culturales y literarias propiamente dicho. Después de impregnar el contexto con la magia excelsa de su decir, todas las calles, todos los espacios, todos los árboles, todos los clubes, todas las aulas, todos los tabernáculos; en fin, todos los cerebros de sus contertulios que coexistieron con él en su Macorís del Mar, tierras fértiles para sembrar la palabras sin germinar y cosechar luego, la poesía en boca de poetas como el inmenso Don Pedro Mir, esteta de insignificable tamaño, pero con la estatura poética perfilada tan largamente marmórea en el vientre del tiempo; los Hermanos Delignes, Rafael y Gastón Fernando, por mencionar sólo algunos.

Más tarde, golpeado por el siempre inconcluso huracán imbricado en sus entrañas se ve compelido a abandonar su fecundo lar para encaminar la esencia de sus pasos hacia la centenaria ciudad de Santo Domingo. Sin embargo, por su poesía, impregnada de lluvia, pasan una y otra vez las imágenes de su pueblo como fantasmas de hierro que clama  en el filo de su presencia.

En su elegía mojada por la lluvia, el poeta se yergue y canta:


                                   “La persistente lluvia copiosa
                                   del verano
                                   desconcierta.
                                   Atrae rostros sombríos que el viento
                                   empuja una y otra vez
                                   a las galerías
                                   de sus tumbas,
                                   mientras el pensamiento vaga
                                   como un pájaro ciego.”


En su libro “Charlotte Amalie”, el poeta intenta definir el origen de la dominicanidad imbricada en el seno de la caribeñidad; unas veces tan deseadas y, otras tantas, tan desdeñadas.

Con todo y haber sostenido un ameno y sincero Diálogo con Simeón nuestro poeta incursiona en las lides de las ciencias jurídicas con las cuales se dedica al envidiable oficio del Derecho. Pero su accionar poético no se detiene ante los escollos de la vida y, ni siquiera los tortuosos y empinados caminos hacia la conquista del laurel lo han amilanado en la búsqueda de expulsar los dioses que han moldeado el barro con el que se creó la inocencia del cosmos.

“Poco tiempo después” salió de sus manos como un manojo de palomas plásticas intentando surcar la infinita concavidad de lo celeste. Una vez más, nuestro bardo nos confirma que “Ahora no es ahora” y que también “Jamás” la “Muerte herida” con los filamentos del parlotear conforman el manojo de su producción poética. Por ellas, por su atrevimiento, por su imperiosa necesidad de afinar el laúd de su misteriosa musicalidad interior, el jurado del Premio Nacional de Literatura le entrega el codiciado galardón.

Al momento, nuestro amigo poeta se consume en la agonía de treinta y seis prolongados años viendo trajinar el tiempo explayándose en los campos estrechos de la docencia. Varias conferencias, charlas, encuentros como éste, los lleva a cabo estacionando su carruaje en la entelequia de la avenida onírica  del placer lúdico.
                                          
Perdonen que hasta estos instantes les haya mantenido a los sentidos en el más atroz anonimato a nuestro reconocido hombre de letras y poesías, gran ser humano entre los humanos, Cid Campeador de nuestra poesía, pero es justo que honremos  la presencia de Víctor Villegas, poeta de la colectividad y el deseo, en estas calurosas tierras del Noroeste del país dominicano.

¡Ahora sí! ¡Muchas gracias Poeta y Maestro!


[1] Semblanza del Poeta Víctor Villegas, leída al momento de entregársele un Certificado de Reconocimiento en el marco de la celebración de la Primera Semana con la Literatura, celebrada en el CURNO, Mao. Honramos la memoria del poeta ido a la infinitud del Parnaso.