jueves, 6 de septiembre de 2012


La palabra


El término palabra proviene del latín parabola y expresa uno de los elementos más imprescindibles en cualquier lenguaje; se trata de un fragmento funcional de una expresión, delimitado por pausas y acentos. La combinación de las palabras y sus significados permite formar frases u oraciones y la suma de las diferentes palabras en una expresión determinada, dará como resultado un significado propio y específico.

Dentro de la gramática, las palabras pueden recibir numerosas clasificaciones: de acuerdo al uso que se haga de ellas en una oración (verbos, sustantivos, adjetivos, adverbios, etc.), al número de sílabas que presentan (monosílabas, bisílabas, trisílabas y polisílabas) o a su acentuación (agudas, graves y esdrújulas). Cada una de ellas cumple una función determinada de acuerdo al contexto en el que sea utilizada. Algunos ejemplos de oraciones donde aparece el término puede ser: “La maestra me pidió tres ejemplos de palabras que comiencen con la letra h”, “Murciélago es una palabra esdrújula”, “No entiendo qué palabra has escrito aquí”.

El concepto de palabra se utiliza en ocasiones para asociarla con la capacidad del habla, el talento en la oratoria, la representación escrita del lenguaje oral o lo dicho por otra persona. Un ejemplo de ello son las siguientes frases: “Al ver las imágenes, me quedé sin palabras”, “Las palabras del ingeniero Ricciardini fueron elogiadas por el público presente”.


Otros usos de la noción están relacionados con el turno para expresarse en una reunión o una asamblea y con la promesa o confianza que otorga un individuo: “Ahora va a hablar el delegado Lagusto, quien pidió la palabra”, “Jorge me dio su palabra así que debe estar por llegar”.

Las malas palabras, por su parte, son aquellas que resultan groseras o indecentes. Por lo general se encuentran vinculadas a cuestiones escatológicas o sexuales. Cuando se trata de una forma peyorativa en la que un individuo se dirige a otro, estas palabras reciben la denominación de insultos, su finalidad es dañar u ofender al receptor refiriéndose a ciertas prácticas, actitudes o incluso discapacidades físicas o mentales.

En informática se denomina palabra reservada a aquellos términos esenciales de un determinado lenguaje de programación que no pueden ser utilizados por un programador para hacer referencia a objetos o valores creados por él. Por ejemplo, if, for y while, entre otros.


Las palabras y el lenguaje

Cada palabra tiene un significado propio  de acuerdo a la región donde es utilizada, por eso muchas veces ocurre que en diferentes países ciertos términos no hacen referencia a lo mismo, incluso se refieren a cosas opuestas. Por ejemplo, en Buenos Aires un “curro” es la explotación de una idea o producto para hacer dinero fácil, mientras que en España es un sinónimo de “trabajo”.


Por otro lado, en la mayoría de los idiomas hay palabras que se suponen prohibidas, se las llama tabúes y generalmente se encuentran relacionadas con ciertos aspectos de la historia de dicho lugar que se desea esconder, o con estigmas religiosos. Por ejemplo en Rumanía la palabra socialismo es un tabú y en muchos países conservadores, lo son términos relacionados con la sexualidad.
Podemos agregar también a la definición que en países de habla hispana suele utilizarse la expresión “arreglo de palabra” para expresar un acuerdo entre dos partes que no ha sido dejado por escrito, donde cada uno confía en el otro y en el cumplimiento de las exigencias de dicho acuerdo.

Para terminar diremos que para comprender la historia de un pueblo basta acercarse a su idioma, a las transformaciones que el paso del tiempo ha obrado en su lenguaje, por ende en sus palabras. Comprender el origen de las palabras utilizadas en un determinado lugar es acercarse a su historia, y sin este acercamiento es imposible conocer un espacio. Si miramos un poco nuestro entorno veremos que usamos palabras que ni siquiera conocemos de dónde proceden, y siendo que llevamos inscrita en la sangre la tradición de muchos países (Italia, España, Francia, etc.) conocer el origen de las palabras que empleamos cada día será una mejor forma de acercarnos a quienes somos nosotros mismos, de dónde venimos exactamente. Vale citar para ejemplificar este párrafo lo expresado por el intelectual Joseph T. Shipley, quien dijo que a través del estudio de la historia de la palabra es como podremos comprender cómo piensan y han pensado los hombres que van moldeando el curso de las civilizaciones.

En los idiomas occidentales la palabra suele cobrar un carácter muy concreto mientras que en idiomas como el japonés no poseen esta connotación sino que suelen ser más contextuales. Por continuar con este ejemplo, pese a que en español las palabras tienen género y número en otros idiomas como el japonés las palabras no se clasifican de este modo. Por ende las oraciones se componen de complementos diversos.








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